Amnistía Internacional ha revelado que un
adolescente fue ejecutado en Irán tras ser declarado culpable de la violación
de otro muchacho, en la primera ejecución confirmada de un menor de edad en el
país este año.
La organización, que viene investigando
exhaustivamente la situación de los menores condenados a muerte en Irán, halló
que Hassan Afshar, de 19 años, fue ahorcado en la prisión de Arak, en la
provincia de Markazi, el 18 de julio, tras ser declarado culpable de lavat-e be
onf (coito anal forzado entre varones) a principios de 2015. La ejecución se
llevó a cabo a pesar de que la Oficina del presidente de la Magistratura había
prometido a la familia del joven que se revisaría el caso el 15 de septiembre
de 2016.
Irán ha demostrado que su repugnante
entusiasmo por ejecutar a menores de edad, en violación del derecho
internacional, no tiene límite.
“Irán ha demostrado que su repugnante
entusiasmo por ejecutar a menores de edad, en violación del derecho
internacional, no tiene límite. Hassan Afshar tenía 17 años y estudiaba
secundaria cuando fue detenido. No tuvo acceso a un abogado y el poder judicial
se apresuró a investigarlo y enjuiciarlo, declarándolo culpable y condenándolo
a muerte a los dos meses de su detención, como si no pudieran ejecutarlo lo
bastante rápido”, dijo Magdalena Mughrabi, directora adjunta del Programa para Oriente
Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional.
“En un rasgo cruel de ironía, las
autoridades no informaron a Hassan Afshar de su condena a muerte durante casi
siete meses, mientras estaba recluido en un centro de detención para menores,
porque no querían causarle angustia… pero increíblemente seguían estando
dispuestas a ejecutarlo. Con esta ejecución, las autoridades de Irán han
demostrado una vez más su insensible desprecio hacia los derechos humanos.”
Apenas unos días después de la ejecución de
Hassan Afshar, las autoridades fijaron la fecha de la ejecución de Alireza
Tajiki, otro joven que era menor de 18 años en el momento en que supuestamente
cometió el delito. Sin embargo, la ejecución, prevista para el 3 de agosto, se
aplazó ayer tras la presión pública.
“Aunque acogemos con satisfacción el
aplazamiento de la ejecución de Alireza Tajiki, su vida se ha salvado de
momento debido a la presión pública y no porque las autoridades iraníes estén
considerando seriamente acabar con la horrenda práctica de ejecutar a menores
de edad. Esto queda ilustrado por el hecho de que hace apenas dos semanas
Hassan Afshar fue ahorcado en el anonimato; la diferencia entre la vida y la
muerte no debería depender de la publicidad”, afirmó Magdalena Mughrabi.
Para las 160 personas que están en el
corredor de la muerte de prisiones de todo Irán por delitos supuestamente
cometidos cuando eran menores de 18 años, la noticia de la ejecución de otro
menor será un golpe terrible.
“Cualquiera de estos jóvenes podría ser el
siguiente. El tormento que el deficiente sistema de justicia de menores les ha
infligido no acabará hasta que las autoridades iraníes conmuten sus condenas a
muerte y modifiquen el Código Penal iraní para abolir el uso de la pena de
muerte para todos los delitos cometidos por menores de 18 años como primeros
pasos inmediatos hacia la abolición total de esta pena”, declaró Magdalena
Mughrabi.
Hassan Afshar fue detenido en diciembre de
2014, después de que las autoridades recibieran una denuncia en la que se los
acusaba a él y a otros dos jóvenes de obligar a un adolescente a tener
relaciones sexuales con ellos. Hassan Afshar sostuvo que los actos sexuales
fueron consentidos y que el hijo del denunciante ya había tenido antes
relaciones sexuales por voluntad propia con personas del mismo sexo.
Al mismo tiempo que las autoridades deben
investigar siempre las denuncias de violación y, cuando se hallen pruebas
admisibles suficientes, enjuiciar a los responsables en juicios justos, según
el derecho internacional, la violación no entra en la categoría de delitos para
los que cabe imponer la pena de muerte. Por otra parte, la existencia en Irán
de leyes que castigan con la pena de muerte las relaciones sexuales consentidas
entre varones hace que si la relación en este caso se hubiera considerado
consentida, el adolescente que acusó a Hassan Afshar de violación habría sido
también condenado a muerte. La criminalización de las relaciones sexuales
consentidas entre personas adultas del mismo sexo viola el derecho
internacional de los derechos humanos.
El Tribunal Supremo anuló inicialmente la
condena debido a que las investigaciones no estaban completas, pero finalmente
la confirmó en marzo de 2016.
Información complementaria
Según la legislación iraní, los varones que
tienen relaciones sexuales anales con otros varones pueden ser castigados a
diferentes penas dependiendo de si son “activos” o “pasivos” y de si la
conducta se considera consentida o no consentida. Si se considera que la
conducta es consentida, el miembro “pasivo” de la pareja será condenado a la
pena de muerte. Sin embargo, el miembro “activo” será condenado a muerte sólo
si está casado o si no es musulmán y el miembro “pasivo” sí lo es.
Si se considera que la relación no es
consentida, el miembro “activo” será condenado a muerte, pero el “pasivo”
quedará exento de castigo y será tratado como una víctima. Este marco legal
puede crear una situación en la que “receptores” voluntarios de coitos anales,
cuando las autoridades actúan contra ellos, puedan sentirse obligados a
declarar que su relación sexual consentida fue una violación para evitar la
pena de muerte.
El derecho internacional, incluida la
Convención sobre los Derechos del Niño, de la que Irán es Estado Parte, prohíbe
absolutamente el uso de la pena de muerte por delitos cometidos cuando el
procesado era menor de 18 años.
El derecho internacional limita la
aplicación de la pena de muerte a “los más graves delitos”, en referencia al
homicidio intencional.
Amnistía Internacional se opone a la pena
de muerte incondicionalmente, en todos los casos y en todas las circunstancias.
Irán: Ahorcamiento de adolescente muestra desprecio total de las autoridades al derecho internacional
05/Ago/2016
Amnistía Internacional